© Rosendo López 

Sobre la terapia floral

La terapia floral de Bach tiene un largo recorrido avalado por más de ocho décadas de experiencias.

Es el primer enfoque terapéutico que tiene en cuenta los estados emocionales y el carácter del individuo como ejes para tratar las dolencias que le afectan.

Lo más interesante de este método es que se percibe, se genera una variación de perspectiva o de rumbo, sobre aquellas cuestiones que preocupan a la persona enferma. Estos cambios de punto de vista son motivados por la toma de los preparados florales. Los remedios siempre se formulan según el estado de ánimo y los rasgos más destacados del temperamento del usuario al que se trata. Sanar el alma decía el doctor Edward Bach y, ponerla en contacto con las necesidades que esta tiene y que la enfermedad sólo las hace evidentes.

La terapia floral trata la culpa, los distintos miedos, la indecisión, el temor a los cambios, la baja autoestima, la resignación, la intolerancia, la preocupación excesiva por los demás, la incapacidad de decir no a situaciones o comportamientos que nos dañan.Aborda la rabia, los celos, la intransigencia, los pensamientos reiterativos, el excesivo y desmedido protagonismo, la preocupación por el orden y la limpieza.

"Una mirada diferente de las circunstancias que provocan el desequilibrio en el organismo"

 

Este planteamiento de la salud mira de frente a los rasgos de nuestra personalidad que pueden conducirnos a desequilibrios con nosotros mismos o con nuestra entorno social. Es por ello que las esencias generan una modificación de nuestra manera de actuar habitualmente. Contribuye al reconocimiento de los errores, aprender de aquellos que reiteramos a menudo. Ayuda a las  personas ensoñadoras a estar más en el presente, a los intolerantes a admitir la diversidad y aquellos que se preocupan mucho por si mismo y por su soledad a reconocer las necesidades de sus semejantes. La terapia no se olvida de quienes tienen responsabilidades de gestión o manejan el poder, ayuda con sus remedios

a darse cuenta de su excesiva preocupación y entusiasmo cuando se rebasan de los límites. Impulsa a los que son dominantes e inflexibles a tener más capacidad de escucha y tolerancia con las personas a su cargo. Pone el acento en modificar la abnegación y la rigidez en aquellos personas inflexibles, incapaces de disfrutar de su vida y negando el goce a los demás.

Durante la toma de los remedios florales que yo mismo me recetaba durante los años de mi largo padecimiento, pude percibir la importancia de las emociones dentro del curso de la enfermedad.

Cuando comencé a tratar a gente con diversos problemas pude reconocer lo que había sentido: las emociones y la manera en que las vivimos y las sufrimos, son indicadores de aquello que debemos resolver para sentirnos mejor. Bajo este enfoque se esconde una mirada diferente de las circunstancias que provocan inestabilidad en el organismo. Reconducir los cambios que sean necesarios, variar la manera en que nuestras emociones y comportamientos han generado una quiebra en nuestra salud, es una tarea posible con la terapia floral.

Como ves, cuando nos encontramos desequilibrados, la terapia floral es de gran ayuda. A veces resuelve por si sola esa inestabilidad, en otros casos es un gran acompañante de tratamientos tradicionales o alternativos, pero nunca es sustituto de la ayuda del médico si la patología lo requiere.

Tiene una gran cualidad: es fácil de sentir que nos beneficia. Y si el terapeuta es consciente, te ayudará a elegir otro camino, si las flores no es el adecuado.