© Rosendo López 

¿Qué es la educación emocional?

¿Te has preguntado alguna vez por qué el miedo no te deja avanzar y enfrentarte a tus problemas o los retos que deseas emprender?

¿Te has interrogado de qué sirve esa culpa que aparece cuando educas a tu hijo, tu paciencia se  desborda y tu conducta es impropia como padre o madre?

¿Cuántas veces el enfado hizo presencia cuando suspendías un examen, perdías oportunidades, o la relación con tu familia se resentía?

A estas preguntas pretendemos dar respuestas y, sobre todo, herramientas a través de la educación emocional. Desde la óptica científica y educativa la educación emocional es un concepto relativamente nuevo. El psicólogo y periodista Daniel Goleman publicó un libro sobre la Inteligencia Emocional en el año 1995. Difundió a través de él las investigaciones desarrolladas hasta ese momento. Apuntó la importancia que podría tener en sectores como la salud, la educación o la empresa. Cuestionó que tener sólo en cuenta el coeficiente intelectual y la capacidad lógica-analítica para valorar las competencias personales, no era lo más adecuado. La consciencia emocional debe completar el área de conocimiento para un mejor desarrollo del potencial humano.

Aunque Goleman despertó el interés social, las emociones siempre han tenido un valor considerable en las culturas orientales donde ya se constató la influencia de las mismas en el funcionamiento de lo órganos interno. La salud depende en gran medida de cómo nos afecten las emociones y cómo estas inciden corporalmente.

Más cercano en el tiempo el Doctor Edward Bach, descubridor de la terapia floral, se dio cuenta a través de su práctica médica, que las emociones jugaban un papel determinante en la aparición de la enfermedad, estas respondían y se desplegaban según como fuese el carácter de cada persona y cómo encajaban los impulsos emocionales. Su propuesta fue que para sanar hay que redirigir el impacto de las emociones y mejorar su gestión.

Un objetivo de la Educación emocional es conseguir mayores cotas de autogestión para evitar vernos obligados a realizar acciones mediatizadas por la presencia de las emociones, sin antes reflexionar si nos conviene o no, tomar decisiones dominadas por la ira, el miedo o la excesiva alegría.

"la adquisición

del talento emocional lleva aparejado el reconocimiento de las emociones de las demás personas con quienes nos relacionamos"

Promover la automotivación como la tarea de enfocar las emociones hacía aquellos retos y objetivos que deseemos alcanzar, recalcando las cualidades positivas que tienen las mismas, como impulsores y motores de esas metas. 

Por último la adquisición del talento emocional lleva aparejado el reconocimiento de las emociones de las demás personas con quienes nos relacionamos. Saber qué les afecta, qué sienten para comprender sus reacciones es un rasgo destacado que nos permite adquirir capacidad de empatía con nuestro entorno social. A su vez nos muestra la comprensión de cuál debe ser el tipo de relación que deseamos emprender, basándonos en cómo gestionan los demás sus emociones.